Saturday, August 21, 2010


Decir adiós es liberarnos.

¿Qué tiene de positivo?

Una despedida no tiene que ser negativa. ¿Cuántas cosas ganas? ¿Cuánto peso te quitas de encima? ¿Cuán cómodo, libre, posibilitado te vuelves al despedirte?

¿Dónde quedan la añoranza, el recuerdo, la soledad? ¿Cómo combatirlas? ¿Debo combatirlas o sería más natural, más saludable y lógico dejarlas desarrollarse y que tomen su rumbo a costas de extender el tiempo que dura la aparente liberalización?


No comments:

Post a Comment