Friday, August 13, 2010

4 de abril de 2010.


Confiado en el poder que Dios nos ha demostrado y del que poco conocemos, menciono una palabra que El me ha permitido experimentar de diversas formas y ayer y hoy, durante (antes) la vigilia pascual, la misa de resurrección me llegó al momento más necesitado: AMISTAD.

El sacrificio más grande que se puede realizar es dar la vida por otro. Sufrir por quien uno ama más con tal de hacer la voluntad de Dios, eso no se define fácilmente, pero se ve en quienes dejan atrás mucho y luchan por alcanzar eso.

Uniendo ambos conceptos, amistad y sufrir (sacrificio), llego a lo que ahora entiendo El quiere de mi. Mónica, mi linda, querida y amadísima enamorada, a la que tanto extraño, por la que llevo meses esperando y desesperándome y creciendo y llorando y aprendiendo; Mónica es mi amiga. Mi amiga, no novia, no futura esposa, sino amiga. Nos une una amistad inmensa, bendecida por Dios con un bagage inmenso de memorias, sicatrices, historias, errores, alegrías, entregas, paciencia y sacrificios. Monica Dykas es mi amiga.

Ahora, ¿qué he de sacrificar? Pues claramente, la responsabilidad de una vida con ella, de tener una familia juntos, de ayudar a otros juntos, de compartir el amor que Dios nos regala el uno con el otro y de repartir ese amor a otros.

Entonces, ¿qué es lo que quiero? Pues quisiera que ella me de una oportunidad, que me deje amarla de nuevo de una nueva manera y que ambos decidamos unidos que es lo que queremos, lo que haremos y como lo lograremos. ¿Posible? Solo en Dios confío.

Pero, ¿que harás? Pues puedo seguir esperando y no dar un paso adelante o dar el paso y esperar si ella reacciona. Pero sin ella, no voy a estancarme. Así que estoy listo, luego de una cuaresma intensa y llena del amor de Dios, para pasar al siguiente paso, a mis 26 años de edad. Mónica es solo mi amiga y nada más. Sacrificando la posibilidad, la esperanza de que ella me de esa oportunidad, doy el paso que se debo dar: voy a seguir a Dios. Eso morir para volver a nacer, así que ahora voy a morir a mi voluntad, lo que me da la gana de hacer, ahora, hoy, muere. Trabajar para El, ser su seguidor y oír su voz son mi prioridad constante. Así que debo seguirle y eso haré.

Así que, ¿ella es sólo una amiga? Sí, nada más. Ella no quiere estar conmigo, no puede seguir sintiéndose triste, angustiada, molesta y vacía. Así que es hora de que ambos busquemos seguir la voluntad del Señor. Eso haremos ambos. Creo que El me está pidiendo que por fin lo siga completamente, luego de 13 años evitándolo. Creo que es hora de dejar el miedo inmenso que tengo a dejarme amar totalmente por El y debo dejar lo que más quiero (Mónica), por El; lo que tengo “seguro” (mi vida, profesión, planes futuros e ideas de futuro) para seguir lo que El quiere que haga.

¿Estás listo? No sé, pero como le dije a Mónica una noche de febrero en Tijuana, “a veces no podemos esperar a estar listos para hacer algo, por que no nos damos cuenta de que sí estamos listos, solo que no lo vemos y solo debemos lanzarnos y tratar, confiando SIEMPRE en El". Fácil de decir; difícil de hacer.

Por lo tanto, ¿te vas a lanzar a seguirlo? El me hizo nuevo, me convirtió y yo quiero seguirlo y hacer de mi vida una llena de El, no un sin-sentido largo, de años. El me va a alistar, a preparar y a moldear. Yo quiero dejarme, así que es hora de seguirle y dejar mis viejas costumbres y actos a un lado. Ser bueno y más; ser fiel y más; ser su hijo amado y saber que Dios esta conmigo siempre. Con su ayuda no estaré triste a mis 48 años preguntándome que hice con mi vida, sino que se la daré a El para que El la rehaga.

Dios nos proteja, guie y ayude siempre, en el nombre de su hijo, Amen.

No comments:

Post a Comment